ISLANDIA, Julio 2015

20 COSAS QUE APRENDÍ DANDO LA VUELTA A ISLANDIA EN 40 COCHES 

Días: 34.

Objetivo: dar la vuelta a Islandia siguiendo la carretera principal, la famosa ring road.

Medio de transporte: autoestop.

Esa eran las premisas antes de mi viaje a Islandia, y puedo decir con orgullo que fue todo un éxito. Estas líneas no las escribe hoy Victor, autor del blog, sino su viejo amigo Marc. Tras haber viajado con Victor por el sudeste asiático decidí que mi siguiente viaje sería radicalmente distinto. Y vaya si lo fue. Un mes descubriendo las maravillas de Islandia con una mochila (eso no cambia nunca), un mapa y la bondad de los conductores que decidieran recogerme en la carretera. Una genial aventura en solitario en la que aprendí muchas cosas, como estas:

  1. El autoestop funciona: era la primera vez que iba a usar este método de viaje, y como es normal las dudas me asaltaban: ¿Pararán los coches? ¿Me quedaré tirado en medio de la nada? ¿Me secuestrará un psicópata al volante como en las películas americanas? Tras un mes por Islandia puedo asegurar que el autoestop funciona; y no solo eso, es una forma excelente de conocer buena gente (y ahorrarse una buena pasta).
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  2. El autoestop funciona mejor si pareces imbécil: a los pocos días me di cuenta que a cuanto más ridículo/pena, más coches paran para llevarte. Por eso mismo mi mejor compañero a la hora de hacer autoestop durante todo el viaje fue mi gorrito cabeza de león (como su propio nombre indica, es un gorro que simula ser la cabeza de un león). La gente reía, me hacía fotos y, por suerte, de vez en cuando me dejaba entrar en sus coche.____
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  3. Hitchcock tenía razón: los pájaros atacan, por lo menos en Islandia. Los pájaros tienen sus nidos en el campo, al nivel del suelo, y si se te ocurre pasar cerca de sus crías decenas de estos odiosos pájaros no dudarán en lanzarse en picado y pasarte a centímetros de la cabeza. Cinco veces tuve que batirme en retirada de forma lamentable ante sus furiosos ataques.

  4. Es imposible pronunciar Eyjafjallajökull: el volcán que paralizó los vuelos de media Europa en 2011 tiene un nombre infernal. Decenas de islandeses intentaron enseñarme como pronunciarlo correctamente, siempre con el mismo resultado: yo fracasando estrepitosamente y ellos riéndose.

  5. El centro de la tierra: en el mítico Viaje al centro de la Tierra de Jules Verne, un geólogo alemán y su sobrino emprenden un viaje al interior de nuestro planeta. Las puertas de entrada al centro de la Tierra se encuentran según el libro en el volcán Snæfellsjökull, en la península islandesa de Snæfellsnes. Estar a los pies de este gran volcán nevado fue genial para dejar volar la imaginación y soñar con viajes (aún más) imposibles.

  6. La obesidad islandesa: los islandeses están gordos/as. Exagerado. No me lo esperaba y es una de las cosas que más me sorprendieron. Los hot dogs, hamburguesas y pizzas son su Santísima Trinidad.

  7. El Sol de medianoche: 24 horas de Sol al día vuelven loco a cualquiera. El Sol no se llegaba a poner nunca y era muy raro despertarme a las tres de la mañana en la tienda de campaña y que aún hubiera luz diurna. El lado positivo es que no tienes ninguna presión para llegar a los sitios antes de que anochezca. Lo que si que no podría soportar son las 20 horas de oscuridad que la isla tiene en invierno, eso sí que debe ser deprimente.

  8. El alcohol en Islandia: los amigos islandeses beben como cosacos. La fiesta que hay en Reykjavik los fines de semana es una pasada, la gente va de bar en bar y se genera un ambiente de lo más animado. Hasta 1989 la cerveza estuvo prohibida en la isla, así que la valoran como si fuera (y lo es) oro líquido. También es costumbre destilar alcohol casero, puesto que comprar botellas de vodka o whisky en las tiendas del Estado es extremadamente caro; tuve la ocasión de probar alcohol casero que un “alegre” (completamente borracho) islandés me ofreció y puedo confirmar que es veneno.

  9. Locos por el fútbol: les encanta el deporte rey. Hay campos cubiertos y al aire libre en cada pueblo del país, por minúsculo que sea. Estaba en Reykjavik cuando la selección nacional de Islandia venció a la República Checa en un partido de clasificación para la Eurocopa; la locura se desató en los bares de la capital para celebrar la victoria (véase punto 8).

  10. Islandia pudo ser la Tierra Media: según me contó un simpático hombre de negocios islandés que me recogió en el norte del país, Peter Jackson quería grabar El Señor de los Anillos en Islandia. ¿Qué pasó? Que el Gobierno no dejó al director traer caballos de fuera del país para grabar la película. Los caballos islandeses son pequeños y compactos, así que Jackson finalmente decidió grabar la trilogía en Nueva Zelanda.11703188_10204601070281985_8852498134584781257_n 11760244_10204601079562217_4834227485989321829_n

  11. El puto viento: lo peor del viaje, sin duda. El viento que azota Islandia (sobretodo el sur de la isla) es brutal, una auténtico tortura. En más de una ocasión el viento era tan fuerte que me resultaba imposible montar la tienda, y aún así fui afortunado: durante mi estancia, dos auto-caravanas volaron en pedazos mientras circulaban por la carretera principal a causa de unas rachas de viento descomunales. La naturaleza manda.

  12. Aniversario en solitario: durante mi periplo por Islandia cumplí 24 años. Era la primera vez que vivía un aniversario solo, sin mi familia y conocidos cerca, y fue raro pero bonito. Lo celebré en el pequeño pueblo de Djúpivogur, tomando una cerveza a los pies de un bonito fiordo. Cumplir años sin soplar velas y sin el Cumpleaños feliz de fondo hace que te hagas mayor de una forma más serena, filosófica, saboreando los segundos y valorando lo bonito y temible que es a la vez el paso del tiempo.11755899_10204601067241909_3341923739777715634_n____
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  13. Iglesias raras: a nivel arquitectónico las iglesias son lo más destacado en Islandia. Olvidaos de la típica iglesia europea románica o gótica; en Islandia cuanto más rara es la iglesia mejor. Basta con googlear iglesias islandesas para hacerse una idea de lo curiosas que son las Casas del Señor allí, destacando sobre todas ellas la preciosa Hallgrimskirkja de Reykjavik.____
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  14. La bondad muda: de entre todas las personas que me recogieron durante el viaje, una de ellas tiene un lugar especial en mi corazón. Llevaba solo una semana en Islandia y era una día de perros, con lluvia y un viento terrible. Grandes 4×4 pasaban de largo y tras una hora haciendo autoestop seguía sin recogerme nadie. Tenía frío y la situación empezaba a ser muy desagradable; fue entonces cuando una furgoneta hecha polvo se detuvo y me abrió su puerta. El conductor era un hombre islandés que andaba más cerca de los 90 años que de los 80. No hablaba inglés, así que solo me sonrío y me indicó que entrara. Durante la hora de trayecto hasta Skógafoss, mi destino ese día, no pronunciamos ni una palabra. Cuando bajé de la furgoneta se despidió de mi con un apretón de manos y una nueva sonrisa. Que gran tipo, pensé, altruismo puro y mudo. Takk fyrir, amigo.

  15. Adiós, mi gorro, adiós: quiero dedicar un par de líneas al recuerdo de mi amado gorro gris, que tantos años llevé invierno tras invierno, y que el caprichoso viento islandés lanzó a un río. Te echaré de menos.

  16. Ya puedes hablar euskera en Islandia: tras 400 años, el abril pasado se eliminó la ley islandesa no escrita que permitía matar vascos. Así, tal cual. El tema viene de 1615, cuando unos balleneros vascos naufragaron en costas islandesas y fueron asesinados por los locales, debido a las disputas entre ambos por la pesca de ballenas. Vikingos VS Vascos, da para película.

  17. La belleza de la destrucción: el lago de Jökuslárón es una maravilla. Grandes bloques de hielo e incluso icebergs flotan por sus tranquilas agua hasta el mar. Es un paisaje hipnotizante. Fue realmente espectacular ver como unos de esos icebergs se desmoronaba, quebrándose en mil pedazos por el lago. Un crujido atronador y segundos después el único testimonio que queda de ese gigante de hielo es la ola que ha provocado su caída. Precioso.

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  18. Monstruos islandeses: se ve que en el lago Lagarfljot, al este de la isla, habita una criatura submarina parecida al mundialmente famoso monstruo del lago Ness. Estuve buscándolo pero no tuve suerte, aunque en el país de los elfos y los trolls es todo posible. Juzgad vosotros mismos: https://www.youtube.com/watch?v=8OmyyHyya64

  19. Turistas chinos: entrañable gente, aunque en Islandia comprobé que para ellos venir a Europa es como ir al zoo. Aún alucino cuando recuerdo la siguiente estampa: diez turistas chinos rodeando a dos niños islandeses rubios (de unos 5-6 años), haciéndoles fotos y tocándoles el pelo mientras reían a carcajadas. El remate fue cuando una mujer china le dio una galleta a uno de los niños, como si de un perrito se tratara. La verdad es que ver la cara de confusión de esos dos chavalines me puso triste.

  20. Me encanta Islandia: un lugar mágico, precioso, único e inolvidable. Querido lector, algún día tienes que ir a Islandia. Yo volveré, eso seguro.1912225_10204601079202208_4102656033161404833_n

3 comentarios en “ISLANDIA, Julio 2015

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