Egipto, cuna de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia de la humanidad. Poblaciones, grandes templos y pirámides a orillas del río más largo del mundo, el Nilo.
Tenía catorce años cuando mi abuela nos invitó. Se trata de uno de los muchos cruceros en los que se recorre parte del Nilo en barco, parando en los diferentes puntos de interés hasta finalmente desembarcar en El Cairo.
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Recorrido: ASUAN – KOM OMBO – EDFU – LUXOR– EL CAIRO
ASUAN:
Desde allí se puede hacer una excursión (unas 3-4 horas en autobús) hacia el sur para ver el famoso templo de Abu Simbel junto al Lago Nasser, el lago artificial más grande del mundo fruto de la construcción de la Presa de Asuan en los sesenta. También se puede aprovechar y visitar el pequeño Templo de Philae.
Abu Simbel: Se trata de un complejo construido en el siglo XIII A.C por compuesto por dos templos: uno dedicado a varios dioses con cuatro enormes estatuas de Ramses II esculpidas en la roca. El otro está dedicado a una diosa personificada en la esposa del faraón. Por otra parte algo realmente curioso del templo es que no se encuentra en su lugar original. Debido a las inundaciones se trasladó pieza por pieza; una ardua y compleja tarea
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Sin duda alguna fue el templo que más me gustó. Quizás porque fue el primero, por el trayecto viendo el amanecer del desierto (escoltados por los militares) o simplemente porque es una pasada.
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KOM OMBO:
Población de unos 60.000 habitantes en la que se haya el famoso templo con el mismo nombre. Se trata de un templo doble dedicado a dos dioses: Sobek y Haroeris. Su situación junto al Nilo es perfecta, aunque debido a eso a sufrido varios destrozos al largo de los siglos.
EDFU:

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Una pequeña población en la que se encuentra el Templo de Edfu; templo dedicado al dios halcón, hijo de Osiris y Isis. Horus era uno de los dioses más venerados, de ahí la importancia y el tamaño de este templo. En el templo, Horus está representado por un montón de jeroglíficos. Recuerdo el desplazamiento hacia el templo en unos carruajes conducidos por hombres que parecían no tener miedo a la muerte.
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ESCLUSA DE SENA: Entre Edfu y Luxor hay que pasar por esta esclusa para salvar un desnivel de diez metros. Se forman largas colas de embarcaciones para pasarla.
LUXOR:
Una importante ciudad egipcia construida sobre las ruinas de Tebas. En ella se encuentra el Templo de Luxor, el Templo de Karnak, los Colosos de Memnón y cerca de ella, el Valle de los Reyes.
El Valle de los Reyes: Se trata de una enorme necrópolis rodeada de desierto en la que se encuentran decenas y decenas de hipogeos (tumbas) y el Templo de Hachepsut.
Recuerdo que me encantó el templo de la reina. Construido en la montaña es imperial. La lástima es que se encuentra totalmente restaurado, en ese aspecto no tiene el encanto de otras construcciones. Entramos en un hipogeo: alargado, lleno de jeroglíficos y finalmente el sarcófago. ¡Fascinante!
Templo de Luxor y Templo de Karnak:
Se tratan de dos de los templos más famosos de Egipto unidos por una avenida rodeada de esfinges. Principalmente los construyeron dos faraones pero se fueron remodelando con posterioridad. Los templos constan de varios patios, salas de ofrendas, cámaras de diferentes tamaños, columnatas, la gran avenida y en la entrada aún queda uno de los dos obeliscos (el otro se encuentra en París).
Recuerdo su enorme enorme tamaño, columnas gigantes, miles de jeroglíficos y restos de esfinges. Sin duda parada obligatoria en cualquier viaje a Egipto.
EL CAIRO
Capital de Egipto, 7,7 millones de habitantes y con un tráfico caótico. En El Cairo deben haber mil cosas que ver y mucho por donde callejear sin embargo sólo pude ver el Bazar Khan el Khalili, el Museo Egipcio, la Ciudad de los Muertos, la Mezquita de Alabastro , las Pirámides de Guiza (Keops, Kefren, Micerinos) y la Esfinge.
Bazar Khan el Khalili: Un enorme y antiquísimo mercado, repleto de callejuelas por las que es fácil perderse. Recuerdo la cantidad de gente, el miedo a perderme por las callejuelas y que hubo un atentado terrorista una semana después.
El Museo Egipcio: Recuerdo el gran tamaño del museo y el CAOS organizativo. Obras, pergaminos, vasijas, monedas, tesoros…. Miles de objetos. A destacar la exposición de Tutankamón.
La Ciudad de los Muertos: Se trata de un barrio-cementerio dónde conviven los vivos con los muertos. La vimos de lejos, recuerdo sus casas bajas y su gran tamaño.
La Mezquita de Alabastro: Una gran mezquita situada en la parte alta de la Ciudadela. Recuerdo visitar una mezquita enorme, con el suelo revestido de moqueta roja.
Las Pirámides de Guiza y la Esfinge: Miles de años y ahí están, ajenas al tiempo, las enfermedades o las guerras…. Sin embargo recuerdo no haberme impresionado tanto como debería, probablemente porque verlas tanto en películas, documentales y fotos hace que impacten menos. La decepción me la llevé al entrar en la pirámide de Kefren; el pasillo es muy estrecho, nada de jeroglíficos y antorchas que iluminan. La sala del sarcófago también es austera. Me sentí estafado por cómics y películas. Y el estado de la Esfinge es lamentable
OTROS:
ANÉCDOTA: Empecé a escalar la Gran Pirámide de Keops, y quizás llevaría ya un tercio subido cuando un militar con metralleta me empezó a chillar algo en egipcio. Interpreté que significaba que bajase. Debía estar prohibido subir más de los dos o tres peldaños para hacerse la foto…
LA CONSTRUCCIÓN DE LA GRAN PIRÁMIDE: Años después me he interesado por la construcción de la Gran Pirámide de Keops, y después de leer un poco y ver algunos documentales interesantísimos de Jimenez del Oso puedo afirmar que soy también de los que no se creen que se construyó con rampas como cuenta la “versión oficial”. Millones de bloques de piedra tallados en unas pocas décadas, perfectamente orientada, no cabe una hoja entre bloques, esas cámaras y los pasillos interiores… Eso no pudo ser construido por los egipcios con la tecnología que disponían. Curiosamente nunca más se ha construido una obra as. El sentido común me impide creer lo que nos han contando.
EDAD: A los catorce años uno es lo suficientemente mayor para acordarse pero demasiado joven para aprovechar un viaje así como es debido. Hubiese preferido hacer ese viaje con veinte años que con catorce.
ALGO PENDIENTE: Recorrer a mi aire la Ciudad de los Muertos.
AGRADECIMIENTOS:
A mi abuela Aracely Navarro, por invitarme a compartir con ella un viaje tan especial como este y plantar en mí la semilla del viajero.







