A pesar de ser un recién licenciado en la ruta jacobea os dejo una serie de recomendaciones que me fueron muy útiles y otras que me hubiesen ido bien saberlas antes de emprender el peregrinaje. Y escribo esta entrada porqué yo hice el primo en el camino.
LA MOCHILA
Es uno de los elementos más importantes a tener en cuenta antes de empezar el camino. La parte positiva es que si se comenten errores en este aspecto se pueden enmendar con facilidad. Obviamente el equipaje dependerá de la época en que se realice el camino y a su vez de la cantidad de días que tengamos pensado dedicarle. En general la regla que establece que el peso máximo sea un 10% del peso corporal me parece muy sensata y llevar un total de tres mudas (la que se lleva puesta y dos más) me parece adecuado.
Sobre el tamaño hay mucho escrito. Una mochila pequeña es más compacta y pesa menos que una grande aunque yo siempre he preferido la segunda respecto a la primera por algunas posibilidades que ofrece como hacer y deshacer más rápido, cargar más comida o llevar pertenencias de un compañero en un momento de necesidad.

Esta fue mi mochila antes de partir *
Pantalones largos de senderismo, pantalones largos de descanso, fiambrera completa, chanclas, cantimplora, sudadera, 4 camisetas (incluida 1 térmica), 4 calcetines, 4 calzoncillos, chaqueta impermeable, sombrero, toalla absorbente, libro, libreta, botiquín, neceser, cuerda, pinzas, bolsa de cuerda, bolsa de plástico, batería externa, teléfono, cargador, cartera y calzado de trekking .
* Falta la comida que añadí antes de salir de casa.
Y estos fueron los errores que cometí:
- Mucho peso: Salí con 9,5kgs en la espalda, mal, muy mal. Fue totalmente innecesario llevar una fiambrera completa, una guía física del viaje o una cuarta muda. Mejor una navaja multiusos con un pequeño plato y una guía/aplicación en el teléfono .
- No llevar un poncho de lluvia: Teniendo en cuenta que hice el camino en otoño fue un error no pensar demasiado en la probabilidad de fuertes lluvias.
- El sombrero vietnamita: Una idea original pero poco práctica debido al constante viento que sopla a lo largo del camino.
- Atarme la mochila mal: Gracias a que me corrigieron aún conservo la espalda. Se debe llevar muy prieto el ajuste lumbar para que la mayor parte del peso recaiga en esa zona y así aliviar la espalda.
- No llevar tapones para los oídos: Si el plan era dormir en albergues debía de haberme traído unos cuantos para garantizar un descanso adecuado, existe gente que ronca mucho.
- No llevar guantes y braga: A partir de mediados de otoño el frío empieza a apretar y estas dos cosas pesan poco y son muy agradecidas.
- No llevar un frontal: El móvil sirve pero un frontal marca la diferencia. No hay comparación en la comodidad que ofrece un frontal; se tienen las dos manos libres mientras se camina a oscuras o se hace la maleta a primera hora en el albergue antes de que se enciendan las luces.
- Traer camisetas de algodón: Las camisetas sintéticas se secan más rápido, las de algodón puede que no se sequen y debas pagar secadora o ponerla en los radiadores…
LOS PIES
Son los que lo aguantan todo, son los que van a sufrir más, merecen un cuidado especial. La verdad es que en este aspecto lo hice bien, me informé adecuadamente antes de partir porqué era un tema que me preocupaba. Así que seguí cuatro consejos que leí en varios lugares y la verdad es que me fueron estupendamente, mis pies aguantaron de forma heroica todo el camino y las ampollas fueron prácticamente una leyenda urbana para mí.
- Calzado y calcetines usados: Nada de estrenar modelitos, sólo tratar con material bueno y al que estén acostumbrados tus pies previamente.
- Vaselina: Cada mañana antes de ponerse el calcetín untarse los pies con un poco de vaselina.
- Ducha: Agua fría en los pies después de cada jornada. No estoy seguro si es por la circulación o por otro motivo pero el tema es que funciona.
- Crema hidratante: Embadurnarse de crema antes de dormir; han sudado mucho y se merecen una buena recuperación.
Bonus Track: No es propiamente para los pies pero después de una etapa difícil y con más razón si al día siguiente hay que seguir caminando, tomarse un antiinflamatorio por la noche parece que alivia las piernas y facilita la siguiente etapa. Yo lo probé en dos ocasiones después de etapas de 30-37 quilómetros y me fue de maravilla.
