
Llegamos a Nepal después de coger un tren Jaipur-Gorakphur (22h) y de un trayecto en todo-terreno compartido entre Gorakphur y Sunali. La frontera es tá abierta tanto para indios como nepalís pero los extranjeros tenemos que pagar un visado (20 euros) para entrar en Nepal. Pasamos la frontera y cogimos un autobús dirección Kathmandú. El peor trayecto que he hecho en mi vida, once horas en la cabina de un autobús junto a ocho personas, sin respaldo, por una carretera horrible y de noche. Escribí esto en mi diario “ sólo cuando he renunciado a la higiene, la seguridad, al orden y a mis costumbres, me pregunto ¿merece la pena? Ahora creo que no pero cuando este martirio acabe la respuesta será un si. Por una parte porque las renuncias son símbolos de la autenticidad de este viaje y por otra porque me recuerdan las cosas buenas de las que me he querido alejar y por las cuales querré volver».
KATHMANDU (1)
Llegamos de madrugada, más muertos que vivos y nos dejamos llevar. Nos metimos en el coche de unos caza-clientes, esperando que nos hubiesen dicho la verdad y que no fuese una emboscada. Nos llevaron a una guest house justo en medio de Thamel. ¡No hubo trampa! La guest house era limpia, barata, con wi-fi, duchas y camas decentes. ¡La Providencia se apiadó de nosotros! Pasamos un par de días en Kathmandu. Callejeamos Thamel y nos perdimos más de una vez. Thamel, es el barrio de los mochileros, turistas, vendedores y timadores. Una zona con muchísimas callejuelas con un tráfico caótico y que recuerda muy ligeramente a Kao San Road en Tailandia. Ideal para comprar cualquier cosa, contratar trekkings, comer o ver pequeñas estupas y templos.También visitamos la famosa plaza Durbar. Una zona peatonal llena de templos de diferentes pisos.
TREKKING “LANGTANG”
Contratamos el trekking. Marc miró las diferentes opciones y la que más nos convenció fue el trekking de Lang Tang de una semana. Se puede hacer por libre, sin embargo, los permisos necesarios y la propia experiencia de Marc hicieron que nos decantásemos por la opción de contratarlo en una de las muchas agencias. Si mal no recuerdo una semana de trekking nos costó unos 300 euros por persona (guía, alojamiento, comida, transporte… todo excepto las bebidas). Nos tocó un guía joven llamado “Arún”, un buen tío. El trayecto de Kathmandu hasta Syabrubesi (1400m) fue largo. No son muchos kilómetros, pero las carreteras sin asfaltar y con pendientes muy pronunciadas no permiten hacerlo más rápido. ¡De hecho, tanto a la ida como a la vuelta tuvimos que bajarnos del autobús y con cuerdas empujarlo! Hicimos noche en Syabrubesi y nos preparamos para el día siguiente. A mi nunca me ha gustado la montaña. No tenía prácticamente experiencia y estábamos a los pies del Himalaya con un guía que venía del Anapurna y un amigo con experiencia.
Pasamos por puentes, junglas de marihuana y empezamos a ascender. En tres horas ascendimos 600m por caminos dificultosos. Yo estaba sufriendo y eso sólo había comenzado. Ni eso no era lo mío ni estaba preparado así que cuando llegamos al primer refugio, en Bamboo a 2000m, tomé la decisión de quedarme allí. Era un buen refugio, en medio de la montaña y junto a un río. Arun habló con la familia que regentaba el lugar. Marc se fue con Arún a subir hasta 5000m y yo me quedé unos días leyendo, escribiendo, meditando, hablando con otros viajeros y disfrutando de la naturaleza. Tres días después estaban de vuelta y volvimos a Syabrubesi y al día siguiente volvimos a Khatmandu de nuevo.
KATHMANDU (2)
Nos quedaban unos días y fuimos a ver el Monkey Temple (¡brutal los monos libres peleándose entre ellos y haciendo saltos acrobáticos y planchazos en el estanque! ) y a Boudhannath. Es la mayor estupa de Asia, sin embargo comparado con otros edificios de carácter religioso como catedrales o mezquitas… El budismo es una religión menos ostentosa por decirlo de alguna forma.
También nos desplazamos con un par de buses locales a Nagarkot, un pueblo cercano desde el que se puede observar gran parte del Himalaya. Tuvimos mala suerte y esos días fueron muy nublados por lo que de vistas más bien pocas…
VUELTA A INDIA:
Otro trayecto horrible en autobús y llegamos a la frontera. ¡Dirección a Varanasi!
OTROS:
ELECTRICIDAD EN KATHMANDU: Hay cortes de electricidad frecuentes, por lo que es normal que cada barrio se quede sin corriente unas cuantas horas al día.
HINDUISMO Y BUDISMO: En contra la idea popular de que son budistas la religión principal es el hinduismo. Aunque ha sido budista durante varios siglos, de hecho Siddharta Gautama nació allí.
MOMOS: Los momos son uno de los platos más típicos de Nepal. Son empanadillas que se toman tanto fritas como hervidas. ¡Riquísimas!
PENDIENTE: Si volviese me encantaría visitar Pokhala, una ciudad que según otros viajeros vale mucho la pena
HEROES:
Unos héroes pasan a la historia y otros no. Los porteadores de Nepal son de los segundos. Su trabajo consiste en subir a los refugios sacos de hasta 50 kg de arroz y otros productos. Ni botas, ni mulas ni nada, ellos recorren el Himalaya con chanclas y sin miedo. Cuando llegan al refugio dejan la carga y prosiguen. El trabajo de estos valientes se ve recompensado por un sueldo de mierda, por eso durante la temporada han de trabajar sin cesar para sobrevivir el resto del año.






