El plan inicial era la Costa Oeste de los Estados Unidos, hice números y lo descarté. También pensé en recorrer de norte a sur toda Gran Bretaña pero el clima me desalentó. Finalmente me decidí por India. ¿Por qué? Probablemente una mezcla entre el coste económico, el misticismo del país, el clima y la cooficialidad del inglés.
En principio iba a realizar el viaje en solitario así que compré el billete BCN-MUMBAI (Lufthansa) por 480 euros (con seguro) pero la lectura de On the Road y Into the Wild no sólo hicieron mella en mi. A mi buen amigo Marc le gustó la idea y me comentó que él también quería irse por esas fechas. La Providencia quiso que fuésemos juntos. Quedamos un día y pactamos un probable itinerario de viaje. El resto de preparación fue vacunarse, comprar la LONELY PLANET y leer unas pocas páginas de la guía. Os juro que eso fue prácticamente todo loque hicimos. Y lo hicimos MAL. Creíamos que sería tan fácil como Tailandia y nos equivocamos.

MUMBAI (BOMBAI): Capital de Bollywood, muy bien conectada y ciudad más poblada del país con18 millones de habitantes. Sin embargo es una ciudad estresante, sucia y con pocos alicientes turísticos.
Llegamos de madrugada, pillamos un tuk-tuk (rickshaw) y nos dirigimos a la famosa estación de tren Chhatrapati Shivaji Terminus (CST) en busca de billetes para ir a Agra. Durante el trayecto pasamos por los suburbios de la ciudad: MISERIA. Familias enteras d
urmiendo en la calle, personas comiendo en el suelo con las manos, restos de basura por todos lados. Creo que en ese momento nos empezamos a dar cuenta que estábamos muy lejos de casa. Llegamos a CST y sin dar muchos detalles os diré que fue una noche horrible. De verdad, abstenerse de ir de noche a CST. Después de varias horas y de varios trayectos conseguimos comprar los billetes (MUMBAI-AGRA, en Sleeper Class (SL), unos 1000km, unos 8 euros). En muchas estaciones de India los extranjeros no podemos comprar billetes de tren. Hemos de ir a unas taquillas especiales –que a veces no están en la misma estación-.
Con los billetes comprados y mochilas a la espalda nos fuimos hacer turismo por la ciudad. Primero fuimos a la Indian Gate, y allí cogimos un barco (1h) para a Isla Elefanta, dónde se encuentran varias cuevas en las que hay esculturas que representan las diferentes formas de Shiva. Ir con mochilas fue pesado, y ni la isla ni las esculturas son espectaculares pero huir de la ciudad y desconectar un rato estuvo bien. De vuelta pateamos un poco la ciudad, vimos algunos ejemplos de la arquitectura colonial y nos estresaron taxistas, vendedores de todo tipo, probables timadores…. Volvimos a CST y subimos al tren exhaustos.
AGRA y MATHURA:
Llegamos a Agra. La ciudad está bastante hecha polvo. Allí vimos por primera vez un par de cosas muy recurrentes por toda India: un tráfico caótico y vacas libres por la calle. Nos alojamos en el muy recomendable (Saniya Palaca Inn) Tiene restaurante en la azotea, con vistas al Taj. Conocimos un chico de Seattle y decidimos ir juntos a ver el Taj Mahal al amanecer. Nos levantamos de madrugada, y caminamos por calles apenas sin luz mientras los perros nos ladraban y los vendedores nos acechaban. Salió el sol y abrieron las puertas.
Sin duda es una de las cosas más increíbles que he visto. No me extraña que sea considerada una de las siete maravillas del mundo moderno. Flanqueado por dos mezquitas y detrás de un imponente jardín ahí se encuentra, el Taj Mahal, un mausoleo construido por una sola razón: el amor. A esa hora había poca gente, lo rodeé varias veces, hice decenas de fotografías, entré, leí su historia y me dejé asombrar. Luego aprovechamos el día y fuimos al Fuerte Rojo de Agra, una fortaleza con imponentes murallas dónde residieron emperadores mongoles y otros gobernantes. Me gustó, las murallas son rojizas pero dentro tiene salas de mármol y desde el fuerte hay unas buenas vistas del Taj. Además, tiene una historia muy curiosa.
Al día siguiente en principio queríamos ir Fatehpur Sikri pero unos locales nos recomendaron ir a Mathura, una de las siete ciudades sagradas del hinduismo. Cogimos un tren y nos plantamos allí. Durante esos días se celebraba el nacimiento de Krishna -según el hinduismo nació allí- y aunque había gente de todo el país creo que éramos los únicos extranjeros. Fue un día muy especial, para mi el más auténtico de todo el viaje. Dimos una vuelta en barca por el Yamuna, uno de los siete ríos sagrados- y entramos a la zona de los templos dónde había gente rezando, interiorizando la historia del avatar de Vishnu, cantando y celebrando su nacimiento. No pudimos hacer ninguna foto, hubo un atentado islámico hace años y no se pueden entrar dispositivos electrónicos. También visitamos un museo que a pesar de su lamentable estado albergaba esculturas milenarias.
JAIPUR:
Un trayecto ferroviario de tres horas fue suficiente para llegar a Jaipur, la capital del Rajastán, la famosa ciudad rosa. Durante el trayecto tuvimos el primer contacto con el chai -té con leche-. ¡Riquísimo! Al llegar nos encontramos que la guest house recomendada por la lonely estaba llena así que nos alojamos en una habitación cutre infestada de mosquitos y ratones.
Un día visitamos el Fuerte de Amber; sus palacios interiores y también la la inexpugnable fortaleza Jaigarh. Una larga muralla que atraviesa colinas, el cañón con ruedas más grande del mundo, templos… ¡Merece la pena!. De vuelta aprovechamos para visitar Nahar Garh, un fuerte al cual se accede por un serpenteante camino muy pronunciado. Sudamos lo nuestro para subir hasta el fuerte pero las vistas de toda Jaipur son espectaculares y si se acompaña de una cerveza bien fría es aún mejor 😉
Otro día aprovechamos para recorrer la ciudad vieja y sus bazares, apreciar su arquitectura rosada, visitar el Hawa Mahal y ver el Palacio de Jaipur. El Hawa Mahal es un palacio de arenisca rosada que desde fuera parece una colmena y el Palacio de Jaipur alberga diferentes palacios en su interior, en uno de ellos hay un museo de armas que me gustó mucho. Ese día también visitamos Jantar Mantar,un complejo al aire libre con instrumentos astronómicos muy interesante.
La última mañana no fue muy productiva; recogimos nuestras pertenencias y pasamos un buen rato en la estación de tren. Nos íbamos a Nepal y nos esperaban más de veinte horas en un borreguero dirección Gorakhpur. ¡Y obviamente en Sleeper Class!
OTROS:
COMIDA INDIA: A mi me gustó pero es una dieta pobre en carnes y pescados y extremadamente rica en picantes. Es decir básicamente comen hidratos de carbono (en forma de arroz y rotis -tortas-) y verduras-
LAVABOS: Los conceptos taza de vater y papel higiénico allí los desconocen. En India se utiliza más una letrina en el suelo, agua y la mano. Llevar pañuelos o robar servilletas son buenas alternativas.
PENDIENTE: Me quedé con muchas ganas de ir a Jaisalmer y de completar la visita al Rajastán con Udaipur y Jodhpur. Nueva Delhi quedó también pendiente pero veníamos de Mumbai y preferimos alejarnos de las grandes ciudades.






