DUBLIN, Febrero 2015

Dublín, 530.000 habitantes. Capital de Irlanda, la cuna de Oscar Wilde, de James Joyce y de la Guinness. Nunca había hecho un viaje con mi novia. Estuvimos mirando diferentes destinos con vuelos low-cost: Tenerife, Dublín, Bolonia, Ibiza, Londres…. Irlanda es de esos países que siempre le he tenido simpatía sin saber muy bien porqué, así que finalmente nos decantamos por Dublín. Compramos vuelos (Ryanair: Barcelona–Dublin 52 euros) y reservamos habitación en el Paddy’s Palace, un sencillo y céntrico albergue B&B a 14 euros la noche. 

Llegamos a Dublin por la noche, cogimos un autobús hasta O’connell Street y dimos vueltas hasta encontrar el albergue. Al día siguiente nos levantamos pronto porque teníamos contratado un tour al Condado de Wicklow y a Kilkenny, cerca de Dublin. Se trata de una excepción sobre la regla de no contratar desde casa. Lo hicimos así porqué el tour era GRATIS (alojándote en ese albergue y haciéndolo entre semana).

DSCN0025Primera parada: Glendalough. Se trata de un antiguo complejo monasterial del siglo VI. Se encuentra en medio de la naturaleza, cerca de un lago, unas pocas casas y un hotel. Es donde se rodó “PDT: Te Quiero”. El monasterio destaca por una torre cilíndrica (a lo Rapunzel) y el cementerio por sus cruces célticas. Durante una hora paseamos tranquilamente por la zona.

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Vista de las Wicklow Mountains : Es la inmensidad natural: montañas y campos desiertos en los que se rodaron por ejemplo escenas de Braveheart. Hicimos una parada de 5 minutos para admirar el paisaje asombroso que ofrece esa zona.

 

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Segunda paraDSCN0075da: Kilkenny. Se trata de un pueblo, capital del condado del mismo nombre. Es un pueblo turístico, con muchos comercios, lo atraviesa el río Nore y tiene un castillo y una bonita catedral. Estuvimos un par de horas a nuestro aire recorriendo el pueblo.

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Al llegar a Dublín nos cambiamos y nos fuimos directos a tomarnos algo a “Potterhouse”, un pub cercano a Temple Bar, que es una zona repleta de pubs y restaurantes. Nos tomamos una buena pinta de Temple Bar Beer y ya más relajados nos fuimos a cenar algo al albergue y a dormir.

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Madrugamos, desayunamos y en marcha. Primero fuimos al Trinity College, la universidad. Un recinto grande, con un césped cuidado, árboles formosos, esculturas interesantes y ambiente joven.

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Luego tocó el Castillo de Dublín. Un antiguo castillo reconstruido hace siglos después de un incendio. Básicamente era un lugar de control administrativo-económico para los británicos. Una decepción, de aspecto no se parece a un castillo, más bien a un fuerte o algo así. En España tenemos decenas de castillos mejores. Primero lo hicimos por nuestra cuenta y luego nos enchufamos con un grupo.

Luego seguimos caminando para ver las dos catedrales que tiene Dublín. Comimos al lado de “Christ Church” (Catedral de la Santísima Trinidad), estuvimos recorriéndola por fuera pero finalmente no entramos. ¡Preciosa! Después de tomar una café y un poco de wi-fi nos dirigimos a la otra, St Patrick’s Cathedral, que además de ser preciosa tiene unos jardines por los que pasear tranquilamente observando la iglesia. La decepción vino al entrar, eso parecía un mercado de tanto souvenir que vendían, además que por dentro no es demasiado espectacular. Cinco euros malgastados.

DSCN0115Por la tarde fuimos a la famosa Guinness Storehouse a aprender todo sobre la conocida cerveza negra. . La entrada son 15 euros pero el sitio es una pasada: instalaciones modernas y cuidadas, un personal muy atento y el recorrido está perfectamente organizado para aprender tanto la historia de dicha cerveza, como su elaboración, marketing o cata. Al final del recorrido te dan una pinta y puedes elegir entre servírtela tu mismo (la Guinness, siempre a dos tiempos) o tomártela en el piso superior con unas buenas vistas de la ciudad.  De lo mejorcito del viaje.

Salimos de allí y fuimos a un supermercado a comprar la cena y luego queríamos ver el partido de Rugby (Wales-England) a un pub llamado O’reilly’s. Decir que estaba a petar es poco, había un ambientazo increíble pero nos apetecía sentarnos y allí resultaba imposible. Acabamos en un céntrico pub llamado “Fitzgeralds”, nos tomamos un par de pintas mientras veíamos el partido. Yo veo poco deporte por la tele porque lo encuentro aburrido pero no es así en el caso del rugby. Lo encontré un deporte de mucho movimiento, fuerza y compañerismo. Además, verlo en un buen pub, rodeados de irlandeses y con una Guinness en la mano ayudó a hacerlo más entretenido. Luego de eso ya nos fuimos al albergue a cenar y luego a dormir.

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Por la mañana hicimos el check-out y caminamos un buen rato hasta llegar a Phoenix Park. Se trata de un parque gigante, y es que se trata del parque urbano más grande de Europa: lo cruza una carretera, tiene campos para hacer deporte, la casa presidencial de Irlanda se encuentra dentro del parque, ¡hasta viven ciervos en él! Alquilamos bicis y nos recorrimos medio parque con ellas. He estado en dos parques enormes como son Central Park (NYC) o el English Garden (Munich) pero no son comparables a Phoenix Park. Alucinante.

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Volvimos caminando hacia Temple Bar, y después de dos días comiendo en plan pobre nos apetecía probar algún plato irlandés. Decidimos comer en “Gallagher’s Boxty House”. Probamos el boxty (una especie de crepe con patata) y el famoso Irish Stew (un estofado normal y corriente). Por la tarde paseamos por O’conell Street,  -la avenida céntrica más importante-, compramos algún souvenir, y seguimos paseando hasta a O’reilly’s. Nos tomamos un par de pintas tranquilamente y de allí nos fuimos a cenar algo rico a Temple Bar. ¡Estaba a petar de gente! Después de varias vueltas encontramos un restaurante con vistas al río que hacía comida irlandesa y además con un músico en directo. La Providencia, supongo. Nos sentamos, pedimos Guinness y “Coodle” (un rico estofado con salchicha cocida). Después de la cena romántica ya solo nos quedaba disfrutar del sábado noche en Potterhouse tomando más pintas mientras tocaba un grupo de música irlandesa tradicional. Cuando se hizo tarde volvimos al aeropuerto a dormir unas pocas horas antes de coger el avión de vuelta.

NOTAS ADICIONALES:

INFLUENCIA BRITÁNICA: ENCHUFES, CIRCULACIÓN y IDIOMA: Recordar que el formato de enchufe es el británico, así que o lo traéis de casa o toca comprar uno por allí (como nos tocó hacer a nosotros). Circulan por la IZQUIERDA. Y aunque la educación es en gaélico ,su idioma, todos hablan inglés, de hecho casi ni escuchamos gaélico, cosas de la capital supongo. Aunque todo hay que decirlo, si hablan rápido cuesta entenderlos.

LOS SEMÁFOROS: Incomprensibles, duran muy poco, funcionan con botones. Un misterio sin resolver, si alguien lo resuelve agradecería que me lo explicase. Gracias

LA GENTE: Hay gente amable y desagradable en todos lados pero no se porque extraña razón los irlandeses son gente muy agradable. Muy atentos, simpáticos y considerados, al menos allí lo son. Y esto lo he contrastado con otros turistas y viajeros.

¿PENDIENTE DE VER?

 En tres días no se puede ver un país pero si hubiese tenido unos días más hubiese…

  • Cogido un tren Dublin – Belfast (Irlanda del Norte), visitar la ciudad y poder llegar a “La Calzada del Gigante”.
  • Hecho una excursión por las Wicklow Mountains sin tour.

AGRADECIMIENTOS:

 A mi amiga Sonia Martínez por recomendarme un buen alojamiento (Paddy’s Palace).

 Y mi amiga Marina Boada por recomendarme varios pub y darme algunos consejos útiles.

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